07 julio 2010

Barajar y dar de nuevo

Cuando quedé embarazada sentí que algo muy fuerte cambiaba dentro mío. Más allá de mi hija que crecía y se iba haciendo notar cada vez más, yo estaba cambiando. Cuando nació sentí que todo lo que antes creía o pensaba carecía de sentido, desde el mismísimo instante en que la tuve en brazos la vida cambió de color.
Fuimos compartiendo momentos, creciendo, llorando, sufriendo, aprendiendo y mejorando juntas, siempre juntas. Cada mañana nos levantamos juntas, disfrutamos nuestras mañanas y nuestras tardes. El día entero era nuestro y así lo vivíamos.
De a poco empezaste a crecer, casi sin que me diera cuanta un día empezaste a comer. Te sentaste. Empezaste a gatear y al poco tiempo caminaste. Lloré de la emoción la primera vez que te vi caminar solita por la vereda.
Nos sentamos una y mil veces a jugar en el piso “cola en el piso mamá!” me indicas cuando queres que hagamos “torres grandes” o algún otro juego.
De a poco sentí como te ibas convirtiendo en un ser independiente, sabes lo que queres y lo que no y cuando es tu momento. Sos explosiva y emocional, sos fuerte como un roble y tenes una energía que te envidio. Sos transparente e impredecible. Sos espontánea y no sos nada de lo que yo pueda decir de vos… porque sos vos. Hija mía, persona de la vida, hermosa mujercita que cada día me acompaña y me enseña a sanar heridas y luchar por un mundo mejor.
Así como vos empezaste a ganar tus espacios, yo comencé a sentir que me dabas lugar. Vos, porque sólo vos tenes esa capacidad mi alma, me enseñaste a soltar. A buscar nuevos espacios y caminos. Me diste la libertad de reencontrarme, de reinventarme y de empezar de nuevo.
Y me busqué, muchas veces tuve miedo de no encontrarme más allá de vos. Pero lo hice y de a poco comenzamos a perfilar una nueva vida.
Hoy recuerdo ese sábado de septiembre que por primera vez te tuve en mi pecho y te veo grande y hermosa. Yo me siento mejor persona desde que te tengo y me cuesta tanto dejarte ir. Ese sábado sucedió hace ya más de 21 meses pero en mi pecho sigo sintiendo tu olorcito.
La semana que viene nos reencontraremos de un modo distinto. Yo retomaré lo que muchos dicen que es “mi vida”, como si eso existiera por afuera de vos. Digamos que me voy a ganar el mango, a hacer otra cosa que “torres grandes” y canciones de princesas y canguros. Voy a retomar lo que fui, pero desde otro lugar. Vos, mi corazón, tan sabia y serena seguramente me darás un beso con ruido y me dirás “chau mamá! A jugar a jugar!”
Y colorín colorado, estos días de mamá full time han terminado.
Para una versión más inteligente de este mismo tema, dirigirse acá.  

11 comentarios:

Mai dijo...

Admiro la capacidad para contar que tenés y te admiro a vos y a tu hijita, porque parece que nosotros les enseñamos a ellos pero es al revés: los chicos nos enseñan todo el tiempo, son la brújula que nos ubica en la vida (todo esto te lo digo sin tener hijos pero SE que es asi)
Es un tema volver a "tu vida", la exigencia con la que vivimos todos en este loco mundo, sentite dichosa de haber podido para en el momento exacto y disfrutarla tanto.
Ahora la disfrutarás de otro modo, con otros tiempos pero con el mismo amor...
Besos
Mariana

sritam dijo...

¡Qué lindo, Ana cómo lo contás! Es genial eso de que nos enseñan a soltar.

tia elsa dijo...

Es tan cierto lo que decis,como uno crece y aprende con los hijos, como cambian las necesidades, como lo que antes era importante ya no es la tanto, te dan otra perspectiva de la vida, te mejoran, te engrandecen. Y dejarlos cuesta pero ya sea por cuestiones económicas o vocacionales tenemos que dejarlos un poquito pero te aseguro que la hora del reencuentro es mágica. Besos tía Elsa.

Morkelik dijo...

Ana, es muy emocionante lo que (d)escribis, la verdad se me llenaron los ojos de lagrimas... te entiendo, que buena observacion que haces con eso de retomar "tu vida", claro, como si los hijos fueran una exterioridad u otra vida... me encanta lo que decis. me parece super inteligente tu reflexion. espero que tengas un bien recomienzo/reencuentro. te mando un beso.

Luisina dijo...

muy lindo :)
ojalá les vaya genial a ambas!
besos
L

Lale dijo...

sos GRANDE amiga.
de acuerdo: si hay algo que los hijos se empeñan en enseñarnos es a s o l t a r.

hermosas palabras.

una observación: mama full time nunca se termina, solo que ahora se suma ooootra tarea mas y ésa es part time.

Mariana dijo...

Que vaya todo muy bien, para las dos!

Mariclo dijo...

Me emocionaste!!
Mi beba tiene casi 5 meses y pensar que llegarà ese momento me pone la piel de gallina..y llegarà porque algun dia tendre que empezar a trabajar nuevamente..
Espero sigas contando tus sensaciones... :)

Ana dijo...

Mai: eso mismo, otros tiempos nada más. Besos

Sritam: Son nuestros maestros, no? Un placer haberla conocido :)

Tía: La fiesta que me hace cuando vuelvo es lo mejor del día. Besotes!

Morke: Gracias! Muchas, de verdad :)

Luisi: por ahora venismo de saldo positivo. Besos

Lale: sabes que lo escribí, lo borré y lo volví a poner. Es verdad siempre somos mamás full time. Te quiero!

Mariana: Gracias!

Mariclo: Todo llega y todo pasa, eso es algo que aprendí con la maternidad. Besos

Constanza dijo...

hermoso. simplemente, éso.
beso!!!

Kari dijo...

Me hizo llorar, me siento tan identificada... Sólo q yo todavía no logro soltar a mi chiquita...