04 octubre 2007

Una mina de oro

Cierta vez me encontré con una mina de oro.
Así como si nada se apareció en mi vida, quedando yo tan atónita que creo que al principio ni me di cuenta de que se trataba.
La fui investigando, me fue dejando entrar a conocerla y así lentamente fui dándome cuenta que era de verdad.
Una autentica y verdadera mina de oro!
No podía salir de mi asombro, porque una no suele encontrar estas cosas y mucho menos sin buscarlas.

Al principio, reconozco, dude de su veracidad. ¿Seria oro de verdad? ¿O solo estaba enchapada?
Con los años de indagar y averiguar en sus adentros me di cuenta de la verdadera maravilla: era oro macizo (100% oro).
Con lo cual, dada la veracidad de mi descubrimiento, se lo di a conocer a mi familia.
Los cuales de a poco fueron maravillándose, tanto como yo.
Así fue como de a poco y casi sin querer la incorporé a mi vida; y digamos que mi familia también lo hizo.
Al fin y al cabo estamos hablando de una mina de oro, no?

Hasta que un día vi que estaba un poco más opaca que de costumbre, ya no brillaba tanto. Pero convengamos que como no soy una entendida en el tema, no es que supiera mucho que hacer al respecto.
Traté de alegrarla con algunas cosas que sabía le gustaban; intenté sacarle brillo y digamos que alguna mejoría note. Pero al tiempo volví a tener esa sensación de que algo no estaba bien dentro de ella.
Te mí que ese oro perdiera su valor y realmente me preocupé.
Le di vueltas y vueltas al asunto en mi cabeza sin saber bien que hacer.

Incluso uno de los días que fui a visitarla noté que una lágrima (sí, sí una lágrima corría por una de sus paredes) Ella no dijo nada al respecto, así que yo tampoco mencioné el tema. Pero confieso que sin que ella se diera cuenta, tome la lágrima entre mis manos y la guardé cerca de mi corazón.
Y acá la tengo, junto a mí todos los días.
Esperando que con el tiempo, el calor y el amor que le tengo esta lágrima se transforme en una pepita y se la pueda regalar a ella.
Puedo sonar un poco tonto regalarle oro a una mina de oro; pero creo que a veces solemos necesitar ver fuera de nosotros todo ese brillo y ese poder que llevamos dentro, no creen?

9 comentarios:

Nala dijo...

Primero y principal, ni el oro es perfecto. Ni siquiera el oro blanco. Ni el de 8798724524mil kilates. Y por ende, tiene sus días.
Capaz que le afecta la humedad, o la falta de luz, o cualquier otra circunstancia. Lo importante es que le demuestres que aunque tenga sus días de menos brillo, tus sentimientos no cambian =)

Beso grannnnnde, grande

*cyn* dijo...

me encanto!
no podes escribir tan lindo

beso

Ana dijo...

Nala: Lo que más me gusta de vos es que sabes perfectamente leer entre líneas!
Gracias y besotes

Cyn: Ay salga, salga que me pongo colorada, jajaja.
No, gracias de verdad!
Cuando me salen cosas del corazón, es cuando más feliz me siento con respecto a los que escribí.
Besotes

Anónimo dijo...

Cierta vez había una piedrita fea y medio renegrida. A veces, depende como le daba el sol, se le escapaban un par de destellos.
Entonces fue que cayó en una elegante joyería, donde la agarraron, la pulieron, y le dieron forma. Ahora se veía algo más bonita, una bijou baratita, aceptable… Pero aunque se las diera de pieza de joyería, muy en el fondo aún se creía sólo una simple piedra inútil y sin valor.
Finalmente pasó: un día la pusieron en esa vidriera. La colocaron justo al lado de una joya enorme, imponente por donde se la mirase, colorida hasta el éxtasis, y tan luminosa que era capaz de cegar al ojo más acostumbrado.
Le dejó ver también que en esta vidriera estaba además rodeada de otras joyas todas tan hermosas, tan brillantes, tan vistosas, tan valiosas...
Sólo cuando la piedrita se vio ahí, cuando vio todo ese valor que tenía a su lado, cuando se encontró a la par de semejante joya, se le ocurrió pensar realmente que tan fea no podía ser.

A su lado, la piedrita aprendió a sentirse joya.

… eso …esto… no se paga ni con todo el oro del mundo…


Te adoro, Ana.

Ana dijo...

y yo a vos.
Gracias! :)

Lale dijo...

lo mejor de todo es que ya tengo 2 lindos cuentos para contarles a mis sobris!

Ana dijo...

Lale: 2 cuentos y muchas anécdotas eh!

Kolo dijo...

uauuuuuuuuuuuu, espectacularrrrrrrque lindo tener una mina de oro asiiiiii, cuidala, acompañala, escuchala...

Ana dijo...

Kolo: Gracias! en eso estamos